Archive for the ‘reflexión’ Category

Bienvenido 2012 005

 

Buenos días o buenas tardes, o buenas noches, da lo mismo. El fondo no cambia.

Ilusa yo, soñaba con que este año sería más tolerable que el anterior, pero me doy cuenta solo expresaba un deseo. La realidad es otra.

Tú llegas, tristeza, y todo buen augurio sucumbe.

La intención se divorcia del acto y la mente deambula pendular, de un extremo a otro.

“Por mi culpa, por mi culpa, por mi gravísima culpa”.

Así reza una oración tradicional de los católicos, y así recé yo repetidas veces, golpeándome el pecho durante el rito a seguir en mis años escolares.

Así, inocente, repetí la letanía aún sin comprender del todo su significado, pero intuyendo algo amenazante se cernía sobre mi pequeña cabeza de siete u ocho años.

¿Fue allí que arribaste, tristeza

Me atrevo a afirmar que no, que fue antes, mucho antes.

Tal vez me acunaste en tu soporífera niebla desde el mismo saco uterino.

“Por mi culpa, por mi culpa…”

A pesar del importante lapso de tiempo que me separa de aquél momento, sigo, inconscientemente, repitiendo el estribillo desesperanzador, herencia de un legado patriarcal.

Innegablemente, si en aquél entonces no comprendía ni asumía el peso de la culpa, hoy aquello se ha magnificado a consecuencia de los errores cometidos.

Cómo quisiera poderme sacudir todo!

Errores propios y ajenos. Culpas. Remordimientos, fastidio, ira, desconsuelo. Mas, no alcanza una vida para ello.

Y sigo aquí, cada vez más aislada, girando apenas la rueda del molino mientras la molienda, cada vez más escasa, no es capaz de saciar el apetito del alma.

“Sobrevuelos” digo, cuando pienso en lo que hago, pero la verdad…diría que apenas camino.

 

Amanda Espejo, Quilicura/ abril – 2016

Read Full Post »

cq5dam.web.420.270

(Alcance particular sobre el oficio de escribir)

Cuesta tanto escribir…darse el tiempo para ello en el momento justo que la emocionalidad lo requiere. Cuesta, porque cuando ello sucede, generalmente estamos inmersos en la estructura diaria y el tiempo para brindarnos un paréntesis es escaso o nulo. Más aún si de inspiración se trata: los destellos de ésta, los caprichosos guiños que nos brinda a través de una imagen, palabra o hecho, suelen ser tan breves como valiosos. Nos dejan -como flores en las manos- un concepto, una frase (tal vez el esbozo de un verso), junto a la urgencia de expresarnos en el momento mismo, ese que nos es siempre esquivo en horas o minutos que nos permitan verternos sobre el papel.

¿Falta de rigor del escribiente? Puede ser. Y seguramente lo es para quien escribe formateado por el hábito; para quien, pudiendo hacerlo,  plantea las horas de su día de modo que le permita retirarse al santuario de su escritorio, sagradamente, para labrar el fruto deseado; mas, para el poeta, nada de ello valdría sin el sentimiento: aquél que logra el equilibrio perfecto entre idea, inspiración, oficio y sentir.

Así como llega, el asomo de un poema se puede evaporar en un dos por tres si alguno de estos factores no se conjugan debidamente. Podrán rebatirme, lo sé, y estarán en todo su derecho, ya que cada cual funciona por su método, pero, lo aseguro, cantidad más o menos de escritos apilados no certifican poesía.  Ésta no depende de un asueto de reloj. No se mecaniza como crónica ni cuento breve. En ella no basta el dominio de un extenso vocabulario ni el sabio manejo de los recursos literarios. Un ojo atento, el acontecimiento actual, la denuncia precisa y hasta el lamento amoroso, tal como la vieja alquimia, necesitan de la piedra filosofal que convierta todo aquello en lo que ansiamos. Esta piedra es la emocionalidad, la capacidad de sentir, sin barreras predispuestas, que cada cual contenemos dentro de sí. Sin ella, todo escrito, por novedoso o perfecto que sea en su sintaxis, se percibirá frío; se leerá, tal vez, de un tirón y satisfará seguramente a nuestro intelecto, mas, nuestra sensibilidad permanecerá intacta, y luego de un par de días no conservaremos nada de lo leído o escuchado, excepto, quizás, un leve recuerdo de que  “no era malo”.

Escribo esto, robándome una fracción de tiempo frente al teclado. Una, que si bien me permite esbozar este comentario, no consta de lo requerido para dedicarla a sintonizar las vibraciones necesarias para crear poesía. No podría. Ella, por muy manoseada que esté, merece todo el respeto de mi parte.

¡Y quién soy yo para pensarme poeta!  No más que un ser humano en honesta y eterna búsqueda.

 

Amanda Espejo

Quilicura/ enero – 2016

Read Full Post »

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Acabo de leer un microcuento de mi amigo Arjex, y su temática me deja reflexionando sobre algo que día a día ronda mi cabeza sin parar. ¿En qué hemos convertido este mundo y en qué forma lo entendemos y valoramos? Que no parezca una pregunta de cliché, al contrario, hoy por hoy se hace más urgente que nunca nos tomemos el tiempo de pensar y repensar nuestra visión al respecto y acciones derivadas de aquello.

De que estamos hechos unos salvajes, lo estamos. Y no me vengan a contradecir a la ligera los pacifistas o positivistas de siempre. Aquí no se trata de aseverar que no hay gente buena o de que todos somos unos carajos, sino, de la genuina preocupación ante la liviandad de los estilos y de vida y la falta de valores que ello propicia y estimula. Nunca he sido una “tonta grave”, pero la verdad…es que asusta mirar nuestro entorno. Tanto, que a veces me siento insegura de sólo caminar por las calles, tomar un microbús, o decidir si es conveniente conocer- añadir nuevos integrantes para aumentar nuestro entorno social.

Por ejemplo: en un ambiente X, tú conoces un hombre (o mujer, o más de uno) simpáticos en su modo de ser, y con los cuales parecieras tener más de un punto de afinidad en esto o aquello. Todo marcha bien durante el primer tiempo y tú te alegras de tener otros interlocutores para conversar sobre eso u lo otro. Esto dura hasta que no se toquen ciertos temas que parecieran ser corrientes, pero resultan más peligroso que un avispero: políticos, religiosos y valóricos, pues, hasta las amistades más queridas suelen dejar “la escoba” cuando nos atrevemos, como sociedad, a poner sobre la palestra temas como los enunciados. ¿Por qué? Sencillamente, porque en esta “era”, se suele hacer gala de la sinceridad demostrando respeto omiso por “el otro”, es decir, si se quiere hablar de “las gordas”, importa un pepino que una de nuestras amigas (o conocida), casi mórbida, esté dentro del ruedo de conversación. Nada. Lo que importa es destacar, alzar la voz, y subir el tono de las opiniones hasta que la pedantería contamine todo el momento y lugar. Sucede lo mismo si el tema es el pueblo mapuche, los curas pedófilos, los candidatos a elecciones de turno, los profesores “que no enseñan”, los alumnos “que no aprenden”, la libertad sexual, el destape homosexual, la discriminación, etc., etc. TODO, o mejor dicho, en todo tema surge una controversia que debiera ser sana y hasta enriquecedora para el resto del grupo sino fuera denigrada por las personalidades que avasallan sin piedad a quienes les rodean.

Mi duda es: ¿lo hacen de forma consciente o inconsciente? Siempre lo he dudado. Y es que por lo regular son gente conocida, que ya saben más o menos lo que piensa cada cual y, por lo tanto, podrían exponer sus puntos de vista sin ofensas verbales a quienes no piensen como ellos.

Me pregunto… ¿por qué ese afán de los seres humanos en querer ser dueños de la verdad absoluta? No lo entiendo. Pienso que cada cual tiene su propia experiencia, perspectiva y, gracias a esa sumatoria, una “verdad” -objetiva para él, subjetiva para el resto- que compartir con los demás. Eso debería ser suficiente, y si dentro de este grupo opinante hay quienes coinciden con nuestra opinión, ¡estupendo!, sino, no importa: en ello radica el respeto a la DIVERSIDAD.

NO COMPARTO TU OPINIÓN, PERO LA RESPETO. TE PIDO, RESPETA LA MÍA.

O…TODA LIBERTAD ACABA CUANDO AFECTA LA LIBERTAD DE OTROS.

Eso, porque no hay nada más latero que aquellos que, postulando una idea, postura o cruzada en general, tratan por todos los medios de convencerte. ¿No entienden que es una falta de respeto? Es como si te dijeran: “escucha pobrecita mortal: esta es la verdad, lo sabio, lo conveniente, lo que debes pensar y hacer si quieres ser evolucionado como yo”. ¡Puff! Resulta que aquí no estamos hablando de asesinar a alguien, de robarle sus pertenencias ni nada por el estilo. Generalmente los temas son las desigualdades de género, tu color político, tu credo, y hasta lo que comes. ¿No es demasiado?

Algunas de las “máximas sutiles” que he recibido últimamente de mi círculo amigable son:

• Los hombres valen “callampa”.
• No escribir poemas de amor (menos a ellos).
• Hay que bailar cueca “chora”, la otra es fascista. (¡Plop!)
• Tengo que estar a favor del aborto “porque soy mujer”. (Otro ¡plop!)
• No debo comer carne. No asesinar a los animales. (Razonable, no impositivo)
• No a los credos. La religión adormece la razón. (La demagogia la adormece más)
• Todos los pobres son buenos. Todos los ricos son malos. (Qué fácil)
• Todos los curas son pedófilos. (Igual de fácil).

Y suma, y sigue.

La verdad, cuesta mucho mantener la calma y los buenos modales entre tanta estupidez; porque para mí es estúpido y abusivo que alguien niegue a otro el derecho de discernir por sí mismo (cuando no hay daño de por medio). Peor aún, que intente convencerme a la fuerza. Ello, lo único que provoca es el alejamiento y mi miedo creciente hacia esta sociedad que no supo enfrentar el cambio económico y tecnológico que globalizó todo el planeta. Nos pusimos tontos. Involucionamos, como primates asustados de tener al alcance de la mano tanta herramienta sin su estudio previo. Nos pensamos más y somos menos, y el temor que me provoca este razonamiento es llegar a un futuro no muy lejano tal como el que grafica con su palabra Arjex, en su cuento: “Desde el Espacio”. Gracias amigo.

http://arjex.blogspot.com/2013/10/desde-el-espacio.html

Amanda Espejo
(Meditabunda. Recluida en Quilicura, una tarde de Octubre – 2013)

Read Full Post »

DSC06471

(O de quienes creen serlo)

 

No sé por qué la antaño llamada “gente linda” por nuestros mayores, a pesar de los cambios implícitos en todo sentido de la modernidad tales como las comunicaciones,  globalización, democracia y creciente aceptación del término IGUALDAD,  continúan creyendo que su status social/económico los hace un escalón privilegiado dentro de la pirámide de clases sociales que conforma nuestra sociedad.

¡Y era que no! Obviamente, los privilegios heredados por su clase son innegables en cuanto a recursos y educación formal, mas, ello no significa que el resto de los mortales deba seguir rindiéndoles pleitesía como hasta unas cuantas décadas atrás. Hoy, debemos hablar de respeto, valorización y hasta admiración si se da el caso particular, pero el inclinar la testa ante quien ostenta un mayor poder económico por miedo, conveniencia o simplemente, costumbre, ha quedado obsoleto. YA NO MÁS.

Tampoco me explico a estas alturas del “cambio”, por qué a mí me sigue alterando tanto el tener que relacionarme con gente “de aquella”. Creo que quedé saturada los años en que por mi trabajo de decoración tuve que interactuar mucho tiempo con personas que encajan en aquel “molde”. Aunque, la verdad, pienso que debe ser por este “espinazo” mío, rebelde por origen y designio, que no acepta las “sobadas de lomo” a favor ni a contrapelo. El caso es que, con todo lo vivido, aún no consigo superar el rechazo a esta “gente linda” carente de principios humanitarios, aunque por fuera sigan todo un protocolo de comportamiento afín a “los nuevos tiempos”. Falso. Sólo lo fingen para lograr sus fines con un esfuerzo mínimo.

Difícil camino el mío: no hay forma de librarse de estos “encuentros indeseados”, ya que se mueven, graciosamente,  por todo llanura o rincón de este mundo, y no son excepción en el medio en que me muevo recurrentemente: el literario.

 

(más…)

Read Full Post »

 

 DSC05744

 

Pasada ya la primera quincena de enero, creo deberé darme por vencida.

Los cambios o buenaventuras que pronosticamos la última noche del año no parecen ser nada más que buenas costumbres, buenos deseos impelidos por la atmósfera costumbrista de Paz y Amor en que nos vemos envueltos cada fin de año los seres humanos. Y no es que me sorprenda el hecho, sino, que me entristece lo ilusa que puedo ser una y otra vez.

Callada, me analizo, y llego a la conclusión de que ya lo sabía, es decir, que desde hace mucho (por no usar la equívoca palabra “siempre”) sé que todo ello no pasa de ser un rito, un anhelo, que dura lo mismo que canta un gallo en desaparecer de nuestros oídos y también, de nuestras intenciones. En mi caso en particular, me consuela que debido a lo empecinada que soy, suelo estirar y estirar la ilusión hasta que el hilo de ésta ya no da más y se corta. No más. Finito. Lo que se pensaba, no fue.

Lo cierto es que no hay grandes cambios entre los últimos días del año ido y el comienzo del 2013. Estos siguen teniendo veinticuatro horas. Amanece de la misma forma y el calor no cede más que un par de grados para luego volver a retomar con más ahínco este verano de planeta lastimoso y a medio derruir. Los rostros, las voces, el modo de actuar de quienes conforman mi entorno son las mismos de siempre, y si por un momento pensé que algo iba a cambiar, pequé de ilusa, al contrario, pienso que vamos en “degradé”, pero hacia abajo, es decir, en degradación. La falta de sinceridad, de empatía, de desprendimiento, de solidaridad, de compañerismo y sobre todo, la falta de AMOR al otro, o amor de prójimo como nos enseñaban antes, se hace cosa común a lo largo y ancho de la Tierra y no hay Navidad o festividad alguna que pueda contra ello, a pesar de los pequeños oasis  (situaciones excepcionales) en que podemos descansar por un momento a lo largo del camino.

(más…)

Read Full Post »

A VECES ME ASUSTO…

dsc01867.jpg

 

…Y es que no es común (creo que para nadie) que los planetas se alineen en sentido positivo: para decretar bonanza en alguna de sus múltiples manifestaciones.

Este “veranillo de San Juan”,  o “tiempo de asueto”  si de tristezas se trata, comenzó a mitad de año con la inclusión de mis textos en dos de las publicaciones de ¡Basta!, una en contra de la violencia y otra en contra del abuso infantil. Puede parecer algo muy sencillo para muchos “escritores encopetados”, pero para quien escribe por vocación y necesidad de cuerpo y alma , se convierte en algo muy significativo. Luego, la buena nueva desde México: la antología compuesta con autores de ambos países estaba lista y a punto de ser presentada, hecho que ya aconteció y seguirá su rumbo en otras tierras.

A esto se unen una serie de invitaciones a lecturas que han sido, para mi fortuna, muy agradables y no me he arrepentido para nada de haberlas aceptado: en la Caja de Los Andes, En Café Utopía y en Universidad UCINF.

Regalos extras e inesperados he recibido por medio de las redes de blogs que me he empeñado en formar contra viento y marea: textos publicados en distintas revistas virtuales, como “Con Voz Propia”, “Ombligo”, etc., más un regalo de un joven poeta amigo que se caracteriza por su generosidad en todo aspecto: David Lethei, y la traducción que hizo a mi poema “Hablando de faltas”.

Otra invitación sorpresiva se une a lo mencionado: de Mery Larrinua, para ser parte de los textos leídos el día de ayer en el IV Festival de Internacional Luz del Corazón.

¿Faltaba más? Así parece, pues unida a la satisfacción de haber trabajado unos meses en compañía de mi querida Zara Bahdí, dando impulso a una empresa cartonera: Calafate Cartonera, está la invitación de Eli Cárdenas para hacernos una nota con respecto a Calafate y su primer hijo: EL PRINCIPITO. Nadie que no lo haya hecho puede describir con veracidad lo que significa trabajar en ese tipo de proyecto, y ello explica el afán cada vez más creciente de muchos y muchas por trabajar en este noble material. Es una labor preciosa, llena de espíritu creativo, en donde se puede dar rienda suelta a la imaginación sin que edad, estilo, o cosmovisión de mundo sean impedimento en ningún sentido, al contrario: la diversidad enriquece todo lo que brota.

¿Significa todo esto que no ha habido días grises para mí en este último tiempo?

 

(más…)

Read Full Post »

EL ANFITRIÓN

Dibujo: Carlos Sánchez Hijarrubia

A modo de reflexión:

No puedo negar que una buena conversación es para mí como una fiesta lo es para otros. Más que un rato agradable de paseo, o tomar un trago en un pub, o ¡qué se yo!, lo importante, es que cuando tengo en prospecto algo así, se me excitan las neuronas – ¿por qué no? – y me preparo tan radiante como si acudiera a la más prometedora de las citas. Ahora, cuando esa conversación  es con mi amigo Marcial, no puedo esperar nada mejor ni, como en algunas ocasiones, más impredecible y delirante. Así espero que sea hoy tarde, mientras me encamino al lugar acordado: un lugar de eventos donde casi a diario se suceden toda clase de encuentros, conferencias, exposiciones y charlas culturales, políticas y de las otras: las que no interesan a nadie.

Marcial y yo llegamos casi a un tiempo – así me lo parece – y después de abrazarnos y de los correspondientes besos, buscamos unos asientos desde donde podamos ver bien, escuchar mejor y, al mismo tiempo, tener las espaldas cubiertas para una necesaria intimidad que nos permita copuchar un poco en medio de lo que se avecina.

-¿Cómo has estado amigo? ¿Por qué tan desaparecido?

Mi amigo tiene los ojos dulces. Me mira y yo me siento otra vez niña y tan segura como si la vida me hubiera devuelto la imagen de un padre ausente. Así, como un padre-amigo me sonríe y me pasa un brazo por los hombros acercándome hacia él.

-¿Qué cómo he estado? ¡Vamos! No disimules. Con certeza tú, Amanda, pequeña bruja, debes saber hasta el último detalle.

No le entiendo mucho, pero al mismo tiempo, sé que no rebatiré nada de lo que él diga, pues se sobreentiende que antes o después yo seré parte de todos sus pensamientos. En realidad, hasta este lugar tan inadecuado para una conversación ha de tener un porqué, y presiento que dentro de poco lo voy a saber.

-¡Mira – me dice – ya va a comenzar! ¿Conoces al presentador?

Yo miro al personaje y, efectivamente, lo conozco yo y creo que más de medio pueblo. Es el presentador, o mejor dicho, perfecto anfitrión de cuanto evento se realice bajo el auspicio de las autoridades de turno.

– ¡Obvio que lo conozco!, y ¿quién no? Recuerda que es el elegido “por decreto” ( dicen las malas lenguas) y por eficiencia, porque no se puede negar que lo hace bien: tiene las herramientas necesarias para ello.

-¡Exactamente! De eso quería hablarte. ¿Recuerdas la última vez que hablamos y discutimos sobre lo importante que es el lugar en que te sitúe la vida en relación a lo que puedes obtener de ella? Bueno, en realidad ese fue el apronte para derivar en el asunto de las perspectivas y de cómo influyen en nuestra visión de mundo.

Marcial… aquí va – pensé -. Se lo traía entre manos y, obviamente, no es casual el que estemos aquí. Una extraña fascinación comenzó a apoderarse de mí al mismo tiempo que la voz firme y poderosa del anfitrión se adueñaba de los espacios aéreos y capturaba presto, la atención de los asistentes.

Nunca he podido entender cómo hacemos Marcial y yo para comunicarnos aún en medio del más ensordecedor de los ruidos. No lo sé. Lo atribuyo, tal vez, a la innegable complementación que hemos logrado tener a través de los años. Creo que no necesitamos hablar como el común de las gentes. Pareciera que nos basta con los susurros y un mínimo movimiento de labios. Sino, ¿cómo se explicaría el que podamos hacerlo sin llamar la atención sobre nosotros?

-Mira – prosiguió él -, toma por ejemplo a aquél hombre, El Anfitrión. No se puede negar que destila seguridad por todos lados. En el tono de su voz, en sus modales; en sus gestos y medios gestos, que a duras penas logra controlar. ¿Te das cuenta? Hay algo… casi violento en él. Algo que se traduce como una mezcla entre pedante y altanero, pero es por otra cosa. Es el resultado de dónde está parado lo que provoca en él esas reacciones. Al final, todo es cosa de perspectivas.

-¡Vamos! – exclamé – No te la hagas tan fácil. Esa es una teoría falta de argumentación y, qué quieres que te diga… me extraña en ti.

– No te extrañes tanto – sonrió -, los argumentos están y tú misma lo vas a verificar.

– Dime entonces, ¿en qué te basas para decir que no es lo que parece y que todo es cuestión de perspectivas?

(más…)

Read Full Post »

Older Posts »

Eltiempohabitado's Weblog

Blog de Julie Sopetrán. Poesía para niños y adultos.

Sandra Ferrer Valero

Historia de las mujeres, libros de historia, maternidad, arte y alguna otra cosa

serunserdeluz

EN BUSCA DE LA ESPIRITUALIDAD Y LA LUZ

tierramutante

Salvemos la vida: apoya su escritura y lectura.

HISTORIA, CIENCIA, AZTECAS, MITO, CALENDARIO, ANTROPOLOGÍA

TAMBIÉN MUERTE, LEYENDAS, PES, MAGIA, RELIGIONES, EXTRATERRESTRES, ARQUEOLOGÍA, HOMO SAPIENS Y MÁS

El relato del mes

Un lugar donde escribir y escuchar.

Jorge Moreno

Relatos y más

Desde el Calvario

Mirando por la cerradura de un aislamiento voluntario.

Memorias de un Perro Muerto

Destrozos callejeros antes de estirar la pata

A veces las musas miran la tierra

intentos varios de desversar la palabra

WordPress.com

WordPress.com is the best place for your personal blog or business site.